Debo confesar que ahora estoy obsesionada con la c/ Ribera de Curtidores. Es peligroso y divertido a la vez - es diversión peligrosa, lo mejor tipo.
La zona es muy urbana, idiosincrásico y zumbando con energía. Había varias tiendas chinas y músicos tocando canciones en la calle. Yo sé que mi descripción es un poco cliché -como si fuera de una película- pero era así.
La calle de Ribera de Curtidores en sí es bastante larga y ubicada en una cuesta descendiente. La única otra cosa con que puedo comparala es la del "distrito de diamantes" en Nueva York. Sin embargo, en vez de ser una meca para las novias ecstáticas, es un homenaje a las atletas que buscan la adrenalina.
Había un montón de tiendas vendiendo los varios artículos deportivos para hacer senderismo, esquiar, correr, etc., etc. Estuve en el cielo. Entré en y salí de las tiendas comparando los precios. Por fin, encontré un lugar con -en mi opinion- los mejores precios considerando la cualidad: "Sport Huellas." ¡Y el servicio era excepcional!
No sé si todavía habéis ido al Rastro para encontrar las cositas para nuestro peregrinación este fin de semana, pero os recomiendo que vayáis a c/ Ribera de Curtidores! Suerte en preparando por todo...
Hace muchos años que yo también me enamoré del Rastro, especialmente de sus rarezas, de las cosas más extrañas e inversoímiles que podías encontrar en él... Antigüedades, animales, tuercas y objetos que parecen no servir para nada... Pasado y presente parecen mezclarse en ese lugar, donde cuesta creer que estamos en la cosmopolita Madrid...
Lo que me recuerda que hace muchísimo que no voy a Rastro, tengo que volver...
Inés
Sí, exacto, son las cosas idiosincrásicos que me encantan del Rastro. Además, me parece un ambiente super relajada y un poco bohemio, a las afueras de la vida más establecida del barrio Salamanca donde yo vivo, por ejemplo. ¡Me lamento que no tenga mi propio piso para amueblar aquí!